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La universidad dominicana ante el espejo: crecer en matrícula, pero ¿en qué dirección?

Sociedad· 15 h

RESUMEN DEL ARTÍCULO

La República Dominicana ha experimentado un crecimiento significativo en la matrícula universitaria, pero este aumento cuantitativo no se ha traducido en una mejora equivalente en investigación, pensamiento crítico o formación ciudadana. El decano de Humanidades de la PUCMM, Radhamés Mejía, junto a otros intelectuales, advierte que el sistema de educación superior corre el riesgo de convertirse en una "fábrica de títulos" desconectada de las necesidades del país. Este debate ocurre en un momento crítico, cuando el gobierno inicia una reforma educativa integral y se plantea la necesidad de formar profesionales para una economía que aspira a duplicar su PIB para 2036. La relevancia radica en que el modelo educativo actual es insostenible para alcanzar los objetivos de desarrollo nacional.

PUNTOS IMPORTANTES

• El 40% de los investigadores activos del país se concentra en solo tres instituciones (UASD, PUCMM e INTEC), y aunque la producción científica creció de 36 a 545 autores en dos décadas, la brecha entre este conocimiento y las políticas públicas sigue sin cerrarse → La innovación y la investigación siguen siendo un esfuerzo elitista y desconectado de la toma de decisiones nacionales.
• Las leyes marco del sistema (Ley 139-01 y Ley 66-97) tienen revisiones pendientes desde hace años, lo que ha mantenido el sistema estático en una era de transformación acelerada → La reforma educativa arranca con un lastre normativo que podría limitar su alcance y profundidad.
• El país se consolida como destino regional de educación superior con 2,250 estudiantes extranjeros (59.1% en ciencias médicas), pero este dinamismo coexiste con un sistema donde la UASD, única universidad pública y gratuita, carga con la mayor matrícula nacional mientras las privadas concentran el mayor gasto → El atractivo internacional no oculta una profunda desigualdad estructural en el financiamiento y acceso.
• El ITLA lanzó el primer tecnólogo en Semiconductores y Microelectrónica, una señal de respuesta a demandas de vanguardia, pero los analistas advierten que esta expansión técnica necesita articularse con la demanda real de la economía y no crecer por inercia → Sin inteligencia estratégica, la formación técnica corre el riesgo de reproducir el mismo desajuste que la universitaria.

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