Diario Libre
Del CDP posible al ideal: lectura correcta de una coyuntura
RESUMEN DEL ARTÍCULO
El Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) enfrentó una de las crisis más profundas de su historia cuando, tras más de una década de confrontación con los dueños de los principales medios de comunicación, una decisión judicial dejó al gremio al borde de la desaparición jurídica. La Ley 148, que había sido una conquista histórica al establecer la colegiación obligatoria y un gremio fuerte, resultó insostenible ante la ofensiva de la Sociedad Dominicana de Diarios y el respaldo de la Sociedad Interamericana de Prensa.
PUNTOS IMPORTANTES
En ese contexto de desgaste institucional y desaliento generalizado, una directiva encabezada por el autor asumió el reto de salvar al CDP, no aferrándose a consignas inamovibles, sino interpretando correctamente la realidad concreta. La consigna de campaña "Aceptamos el reto: salvar al CDP" no fue un eslogan electoral, sino una orientación política que implicaba aceptar un gremio posible como tránsito necesario hacia el ideal, renunciando temporalmente a la bandera de la colegiación obligatoria para preservar la existencia misma de la institución.
La crisis se evidenció en las elecciones de aquel entonces: de una membresía cercana a los mil seiscientos periodistas, apenas votaron unos trescientos. Esa baja participación revelaba la pérdida de fe en un instrumento que muchos sentían jurídicamente derrotado y sin capacidad real de representación. Frente a esa realidad, la directiva optó por negociar con la Sociedad Dominicana de Diarios, lo que dio origen a la Ley 10-91, promulgada el 7 de mayo de 1991.
La negociación fue dura y significó deponer aspectos esenciales de la bandera original, particularmente la obligatoriedad de la colegiación para ejercer el periodismo. Sin embargo, permitió preservar la existencia del CDP, mantener la condición profesional de sus miembros y abrir una etapa de funcionamiento institucional que, con todas sus debilidades, ha permitido que el gremio se mantenga vigente hasta hoy. Quienes adversaron aquella salida la calificaron como una transacción inaceptable, y algunos organismos internacionales llegaron a sancionar al CDP.
El tiempo terminó dando la razón a quienes entendieron que había que preservar el cuerpo para mantener viva el alma. La Asociación de Periodistas Profesionales, surgida como expresión de rechazo al acuerdo, tuvo una vigencia limitada, mientras el CDP creado por la Ley 10-91 sobrevivió, se consolidó institucionalmente y