Listín Diario
Con gran tristeza y pesar, dominicanos narran el drama vivido tras los terremotos en Venezuela
RESUMEN DEL ARTÍCULO
Un vuelo humanitario con 65 pasajeros, en su mayoría dominicanos, arribó a República Dominicana procedente de Venezuela tras los terremotos del 24 de junio. Los repatriados, incluyendo médicos y una mujer lesionada, relataron momentos de terror y una crisis humanitaria severa en el país sudamericano. El operativo fue coordinado por el canciller Roberto Álvarez y el presidente Luis Abinader para garantizar el retorno seguro de los connacionales. El hecho evidencia la magnitud del desastre en Venezuela y la capacidad de respuesta del gobierno dominicano para proteger a sus ciudadanos en el exterior.
PUNTOS IMPORTANTES
• El vuelo humanitario transportó a 65 personas, incluyendo 55 dominicanos, 9 venezolanos y 1 estadounidense, desde Valencia hasta Santo Domingo. → La operación combinó la evacuación de nacionales con la de extranjeros, reflejando un esfuerzo diplomático y logístico coordinado por el gobierno dominicano.
• Médicos repatriados, como Álvaro Soler y Yomary De Sousa, describieron haber brindado asistencia directa a los afectados durante la emergencia en hospitales de Caracas. → La presencia de personal de salud entre los evacuados subraya la participación activa de la diáspora en la respuesta al desastre, más allá de ser meras víctimas.
• Una pasajera de 64 años, Anailda Vázquez, llegó con una fractura en una pierna y fue trasladada en silla de ruedas, mientras que otros presentaban lesiones físicas visibles. → Las secuelas físicas directas del terremoto evidencian la gravedad del evento y la necesidad de atención médica inmediata para los repatriados.
• Los terremotos del 24 de junio dejaron cientos de muertos, heridos y daños masivos en infraestructura, desencadenando una emergencia nacional en Venezuela. → La magnitud del desastre superó la capacidad de respuesta local, lo que motivó la evacuación de ciudadanos extranjeros y expuso la fragilidad de la infraestructura venezolana.